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domingo, 29 de julio de 2007

De la ira de Néstor Kirchner a la soberbia de Cristina: el verdadero cambio dentro del cambio

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Lic. Federico González – Director del Programa de Actualización en Psicología y Opinión Pública – Secretaría de Posgrado – Facultad de Psicología - UBA


Resumen
Desde que se anunció la candidatura de Cristina Kirchner acompañada por los eslóganes de campaña “El cambio recién empieza” y “La profundización del cambio”, mucho se ha debatido sobre la verdadera naturaleza del cambio presente en esas ideas.
Aquí se intentará argumentar que, entre otros análisis tan razonables como legítimos, una manera posible de dar significado a esos eslóganes es entender que los cambios a los que se alude refieren a estilos personales de encarar la acción política por parte de los miembros de la pareja presidencial, que conllevan implicancias profundas respecto a los resultados de las acciones de gobierno.
De manera más específica, se sostiene que la ira del Presidente Néstor Kirchner y la soberbia de la Senadora Cristina Fernández de Kirchner, podría terminar resultando los verdaderos cambios iniciados en 2003 y a profundizar a partir de 2007.


1. Sobre las flagrantes contradicciones detrás de las ideas de “el cambio que recién empieza” y “la profundización del cambio”, según el Profesor Mariano Grondona

En su incisivo análisis editorial publicado el 15 de julio en el diario La Nación, el Dr. Mariano Grondona desarrolla un pormenorizado análisis del verdadero significado implícito en los eslóganes de campaña “el cambio recién empieza” y “la profundización del cambio”.
Al inicio, el autor de ese trabajo se pregunta “¿cuál es el cambio que recién empieza”, para analizar la posibilidad de que podría tratarse de un eventual nuevo rumbo en la manera de encarar la conducción del país (aún cuando faltaría precisar el carácter específico del mismo). Sin embargo, acto seguido Mariano Grondona plantea que resulta lícito dudar de esa primer línea interpretativa en la medida en que la misma conduciría a una aparente contradicción, a saber: ¿si, efectivamente, el cambio recién empezara, entonces el Gobierno de Néstor Kirchner en lugar de implicar un cambio, habría sido entonces una continuidad con lo anterior?. La contradicción radicaría precisamente en el carácter más que evidente del cambio ejercido a partir de la llegada al poder en 2003 del Presidente Néstor Kirchner. En palabras del Dr. Grondona:
“(…) hay que reconocer que el advenimiento de Néstor Kirchner, para bien o para mal, trajo consigo un drástico cambio. ¿Cómo compatibilizar entonces su impulso original de producir un cambio a partir de 2003 con el eslogan inicial de su esposa?

Interpretando que el mismo Presidente Kirchner podría tal vez haber advertido la contradicción, Grondona procede a analizar la segunda versión oficialista que relaciona a Cristina Kirchner con el cambio, esto es: la idea de “la profundización del cambio”. Con singular agudeza, el autor señala que, en este caso, se produciría una nueva contradicción pero ahora entre las dos ideas que subyacen a sendas versiones del cambio. En efecto, “si el cambio recién empieza” -razona Grondona- ¿cómo sería posible profundizarlo?. En síntesis, la imposibilidad lógica de compatibilizar las dos ideas, permite a al Profesor Grondona concluir que ambas versiones del cambio representan conceptos mutuamente excluyentes.



2. El verdadero cambio dentro: una versión alternativa

Ciertamente la realidad admite una multiplicidad de interpretaciones. Lo que aquí se enunciará sólo aspira a aportar un pequeño matiz en el análisis del posible significado oculto detrás de las afirmaciones oficialistas sobre el cambio que se vienen tratando. En rigor, más que intentar desentrañar qué es lo que realmente pretenden significar a través de aquellos eslóganes quienes efectivamente los enuncian (Vg. El Presidente Néstor Kirchner y los voceros del oficialismo), aquí se trata de develar qué podrían significar realmente, más allá de las intenciones propagandísticas de sus mentores.
Por supuesto, de ninguna manera se trata de agotar otras interpretaciones igualmente legítimas, sean convergentes o antagónicas.
Enunciare entonces sucintamente la idea que, desde esta perspectiva, podría significar ese singular y enigmático cambio dentro del cambio:
Si la ira fue una de las características definitorias del estilo con que el Presidente Néstor Kirchner encaró gran parte de sus actos de gobierno, lo que podría caracterizar al estilo de Cristina Kirchner es la soberbia.
Sin duda, se podría objetar que una cosa es la gestión política y otra, muy distinta, el temperamento quienes hacen política. De tal modo, ¿a quién debería realmente importarle si un presidente probo y eficiente tiene mal carácter o es antipático?
Sin embargo, convengamos que si bien no todo defecto o limitación del carácter tiene implicancias en el accionar político, muchos de tales defectos evidentemente sí tienen tales implicancias. Aquí argumentaremos que, efectivamente, tanto la ira como la soberbia presentan una clara incidencia en el modo concreto de hacer política.
Antes de proceder a aclarar el sentido de la anterior afirmación, cabe dejar constancia acerca de que las adjetivaciones de ira y soberbia aplicadas al Presidente Néstor Kirchner y a su esposa Cristina no resultan una originalidad del autor de estás líneas, sino que resultan de una vasta cantidad de estudios de opinión pública (encuestas de imagen, focus groups, etc.) y, además, aparecen cristalizadas en una gran variedad de referencias y análisis en la prensa oral y escrita.
Como muestra de esto último basta citar los resultados obtenidos al encarar una búsqueda en Google que incluya primero, las palabras claves “Néstor Kirchner “la ira” y, luego, “Cristina Kirchner soberbia”. Dichos resultados se transcriben y comentan en las secciones 5, 6 y 7 del presente trabajo.


3. Sobre la ira

Exentos de ánimo de una profundidad filosófica mayor, podemos leer en la humilde Wikipedia una definición que nos sorprende tanto por su simplicidad como por su adecuación al caso que se viene analizando. En efecto allí se dice que: “la ira puede ser descrita como un sentimiento, no ordenado ni controlado, de odio y enojo.” Más adelante se agrega: “Estos sentimientos se pueden manifestar como una negación vehemente de la verdad, como impaciencia ante los procedimientos de la ley, como deseo de venganza fuera del trabajo del sistema judicial (llevando a hacer justicia por sus propias manos), y como fanatismo en las creencias políticas. Curiosamente, la referencia finaliza invocando que “Dante describe a la ira como ‘amor por la justicia pervertido a venganza y resentimiento’”
En otra fuente, hallamos una reflexión interesante de Fernando Savater, quien con particular sutileza hace notar que la ira es el único de los pecados humanos que le es permitido al mismísimo Dios.


4. Sobre la soberbia

Siguiendo en la misma prescindencia del rigor filosófico en aras de una mayor simplicidad, en la citada Wikipedia podemos encontrar las siguientes precisiones sobre el pecado /sentimiento de la soberbia:
“La soberbia es considerado el original y más serio de los Siete Pecados Capitales, y de hecho, es también la principal fuente de la que derivan los otros. Es identificado como un deseo por ser más importante o atractivo que los demás, fallando en halagar a los otros a pesar de que lo merezcan y mostrando un amor excesivo por uno mismo. La definición de Dante es ‘amor por uno mismo pervertido al odio y desprecio por el vecino de uno.’La vanidad y el Narcisismo son grandes ejemplos de este pecado.”

5. La ira de Néstor Kirchner 1: La ira impostada de Néstor Kirchner, según un análisis de Miguel Chazarreta

La primera referencia que encontramos en nuestra búqueda aleatoria no tiene desperdicio. El artículo se titula “Bron K” y ha sido escrito por Miguel Chazarreta (el original puede verse http://santacruz.ucr.org.ar/mostrar_opinion.php?id=4 ) Aunque, en rigor, el autor trata más del fenómeno de una ira impostada, antes que una de carácter real, por parte del Presidente, los análisis allí desarrollados resultan tan exhaustivos y elocuentes que obligan a una trascripción casi total de su contenido. A continuación se consigna los fragmentos centrales (las negritas son propias de esta nota)

• “Kirchner, en sus presentaciones públicas, es y ha sido siempre esto: la explicitación sobreactuada de una falsa furia tendiente a encubrir innumerables rasgos siniestros de su acción política, de la misma manera que el marido culposo por un desliz marital actúa una falsa ira para esquivar las posibles y justas represalias de su esposa por su incorrecto accionar”.
• “Un paradigma patético de esta impronta es la ira desatada por KIRCHNER en todas las tribunas contra el Fondo Monetario Internacional. ¿Qué escondía KIRCHNER detrás de esta falsa furia? Muy simple: el hecho que su Gobierno distinguió al Fondo Monetario Internacional como acreedor privilegiado de la República Argentina y le pagó TODA LA DEUDA, todo el capital y hasta el último centavo de los intereses, mientras a los acreedores privados le causó una quita del 75%. La furia en los dichos para esconder los hechos es un arte de disimular. El eufemismo de KIRCHNER para “aparentar” una conflagración sangrienta con el Fondo Monetario Internacional fue el escenario político montado para que el organismo de crédito se quedara con gran parte del ahorro argentino sin que el gobierno debiera pagar costos electorales”.”
• ”Fue el montaje de una obra teatral perfecta: El Gobierno paga como es su obligación, el FMI cobra como es su ilusión, KIRCHNER se presenta como un luchador ante su pueblo, se muestra como un Presidente predecible y eficiente ante los organismos multilaterales de crédito y se exhibe como un amigo del Gobierno de los Estados Unidos. Todo esto se escondía y aún hoy se esconde cada vez que KIRCHNER, en una caracterización digna del premio MARTÍN FIERRO al mejor actor protagónico, desata sus bravuconadas contra el Fondo Monetario Internacional.”
• “La bronca de KIRCHNER siempre ha sido una impostura. Lo ha sido en Santa Cruz durante 10 años ante los santacruceños y lo es hoy, mejorada, en la Argentina y ante los argentinos. KIRCHNER se presenta siempre furioso, blandiendo epítetos descalificantes contra “aquellosh que dishen” (Un clásico en la verborragia Presidencial), aunque “aquellosh” no existan o nadie haya dicho nada. La cuestión es hostilizar, es guerrear, es despreciar aunque sea a fantasmas para aparecer ante la sociedad invariablemente enfurecido.”
• ”La irritación de KIRCHNER se explaya con toda su fiereza cuando alguien pretende cuestionar sus actos de gobierno, especialmente si lo que se pone en tela de juicio es su honestidad y la transparencia en el manejo de la cosa pública. Allí se desquicia y como el marido miedoso que sabe que la mejor defensa es un buen ataque, lanza furibundas ofensivas contra sus maldicientes a los que descalifica con tirria brutal, manipulando para ello todo el poder de propagación del que dispone y convengamos que no es poco. Detrás de la furia presidencial se esconden los oscuros manejos de más de 1200 millones de dólares que se esfumaron para siempre de Santa Cruz cuando KIRCHNER la gobernaba; se enfurece cuando alguien quiere saber, cuando se piden informes. Detrás del berrinche Presidencial se oculta el manejo digitado y dirigido de 8 MIL MILLONES DE DÓLARES para la obra pública y la administración furtiva de cientos de millones de los Fondos Fiduciarios, figura financiera venerada por KIRCHNER para evitar los molestos controles presupuestarios. Detrás de esas irritaciones se esconde todo eso y mucho más, pero esclarecimientos, ninguno.”
• ”La furia de KIRCHNER es una impostura por esto, es cierto, pero existen otros motivos complementarios que robustecen la experiencia de la ira presidencial y, créanme, que ninguna es genuina”.
• “A UNA SOCIEDAD ENOJADA UN PRESIDENTE FURIOSO
El primero se encuentra enraizado en una sociedad que pocos motivos tiene para sonreír. Y es allí que la astucia de un gobierno que tiene la habilidad para convertir a su Presidente en un auténtico procurador de la bronca social.
• “La furia de KIRCHNER se transforma, de este modo, en un especulativo instrumento delineante de un carácter combativo para armonizarlo con el estado de ánimo de una sociedad varias veces defraudada.”
• “FURIA SUSTITUTA DE LA SONRISA MALIGNA:
”Otro de los aspectos que hacen a la sustanciación de la bronca es relativo a la imagen. La sonrisa de KIRCHNER es una mueca terrible, casi un gesto malicioso. KIRCHNER es feo como un dolor de muelas, es cierto, pero es grotesco cuando pretende exhibirse jovial y divertido. Y si sus chanzas de pésimo gusto devuelven esforzadas y falsas sonrisas en su auditorio no es por la gracia que le falta, sino el poder que le sobra. Es por ello que sus resignados asesores, por falta de opciones, le recomiendan la construcción de un perfil distinto al clásico político mordaz y sonriente: la representación del guerrero batallador y feroz. También por esto la fiereza crónica evidenciada por KIRCHNER no deja de ser una mascarada, una cuestión de simple imagen que inevitablemente hace a un conveniente y tradicional “marketing” político”.
• “FURIA SUSTITUTA DEL TALENTO
”Otro de los fachadas de la tirria presidencial tiene que ver con la insolvencia intelectual. KIRCHNER nunca pudo elaborar un discurso edificante desde donde promueva una propuesta o un programa serio de gobierno. Esto no le sale ahora como no le salió nunca. Por eso y porque se siente como pez en el agua, prefiere la verborragia contestataria para gruñir (eso si le sale) a su antojo, despotricar contra “aquellosh que dishen” con la misma solvencia intelectual de un barra brava de Chacarita.”
• “La impostura irritante predispone siempre a la humillación, la ofensa o el agravio y nunca induce a aspectos virtuosos del acontecer político, que los hay.”
• “Estas son los cuatro pilares sobre los que se funda la furia presidencial. Los argentinos somos habitualmente sometidos a terribles bravuconadas de un KIRCHNER camorrero, iracundo y desencajado que uno tras de otro elige a las personas, a los sectores o a los países a quien vapulear desde el pedestal, la tribuna o desde cualquier espacio en el que tenga rigurosamente asegurado su monólogo interrumpido solo para aplaudir sus escarnios y para reír a carcajadas con sus bromas espantosas.”
• Por eso la construcción de consensos en la estrategia de la furia es inadmisible. Los acuerdos no dejan espacio a las camorras. En la lógica de la furia arreglada siempre es más conveniente confrontar que convenir y ésta es la impronta camorrera que KIRCHNER le ha impuesto a su gestión. Así los caminos se encuentren allanados para la concreción de un acuerdo, KIRCHNER preferirá, siempre, confrontar, aunque confrontar no haga falta.”
• “Un día despotrica contra la Iglesia porque en su acción pastoral la curia, en un acto de irreverencia inadmisible, se atreve a señalar su preocupación por la pobreza, la corrupción gubernamental y las inclinaciones hegemónicas del Gobierno de KIRCHNER. Otro día lanza sus reprimendas verbales a enclenques militares argentinos que se atreven a exteriorizar un impertinente dolor por sus devaluados muertos, caídos a manos de la prestigiosa subversión setentista. Otro día la ira presidencial de desata contra el sector agropecuario porque los despiadados productores argentinos no regalan sus productos en el Mercado de Liniers para que baje el precio de la carne y poder de esta manera contener y dibujar a su antojo los índices inflacionarios. Otro día la furia se dirige a la oposición, justamente por eso. Otros días la furia fluye o a Uruguay, o a España, o a Brasil, o a Chile, o a Francia o a cualquier país del mundo que pretenda defender sus intereses o exigir al gobierno argentino que cumpla sus compromisos”.
• “Es la bronca especulativa fundada en las necesidades expuestas y respondiendo, además, al libro de cabecera de Néstor KIRCHNER: “El Príncipe” de Nicolás MAQUIAVELO, que en uno de sus párrafos sentencia:
- “Incontestablemente los príncipes son poderosos, cuando superan las dificultades y las resistencias que se les oponen.
Ahora bien: la fortuna… le suscita enemigos, y le inclina a varias empresas contra ellos, a fin de hacerle triunfar, y con la escala que ellos mismos le traen, conseguir más poder. Por esto, piensan muchos que un príncipe sabio debe, siempre que le sea posible, procurarse con arte algún enemigo, para que, atacándole y reprimiéndole, provoque un aumento de su propio poder…”

• “LA FURIA SETENTISTA: Estas son las razones por las que día a día se corre el velo de la historia para buscar en el pasado el odio, el resentimiento, la sangre y la venganza. Este es el hálito intelectual que oxigena y moviliza la gestión de gobierno, empecinado en escudriñar y remover, como en la caja de Pandora, el odio setentista para encontrar en sus sepulcros, en sus ruinas los fundamentos y la esencia de un mensaje que sale como sale porque así conviene que salga”.
• Porque, entendamos una cosa: KIRCHNER ni siquiera es genuino para odiar. No podría odiar nunca a MENEM, ni a CAVALLO a los cuales acompañó en todas sus políticas noventistas a cambio de 680 millones de dólares que el riojano le otorgara por el favor del acompañamiento en la privatización de las empresas del Estado. No podría despreciar jamás a DUHALDE ni a LAVAGNA, ni a SCIOLI gracias a quienes hoy ostenta el cargo de Presidente de la Nación
En estos casos, como en muchos, el gobierno administra el resentimiento social de modo que KIRCHNER no odie porque lo siente, sino porque le conviene”.
• ”Pero esto no es lo grave. Lo grave es que la ira desatada por el Presidente es una especie de siembra cotidiana o una nube contaminante que ha empezado a dar frutos atroces. La furia setentista sale de su féretro tras 30 años de letargo y comienza a invadir todas las áreas del quehacer nacional. Hoy la sociedad está cruzada por actitudes de intolerancias incomprensibles que sabemos como y en donde empiezan pero nunca sabremos en qué pueden terminar. Y es que de este odio la Historia Argentina solamente nos muestra testimonios sangrantes”


6. La ira de Néstor Kirchner 2: El iracundo estilo presidencial , según Santiago Gallichio
Otro elocuente y vasto catálogo de referencias sobre la ira del Presidente Néstor Kirchner puede encontrarse en la editorial de Santiago Gallichio titulada “El iracundo estilo presidencial”, aparecida en la Edición del 3 de enero de 2007 de la Revista Fortuna (puede consultarse en el siguiente link http://www.fortuna.uolsinectis.com.ar/edicion_0187/secciones/editoriales.htm )
Aquí se transcriben las referencias más salientes:
Las iras del Presidente Kirchner en el inculpamiento de los empresarios del sector supermercadista, a quienes acusaba de ser responsables de la crisis inflacionaria:
• “Las iras descontroladas del presidente de la Nación, Néstor Kirchner, en contra de los empresarios no pueden llamar la atención de ningún observador imparcial”.

Sobre el carácter real y no estratégico de la manifiesta ira del Presidente:
• “Muchos insisten una y otra vez con el argumento de que las reacciones de Kirchner son sólo pour la galérie, ante eventos electoralistas, pasados los cuales dejarían la escena para mostrar al verdadero Kirchner: el Kirchner capitalista, que llevó sus ahorros a Suiza, que es un aliado de la burguesía nacional productiva y que, junto con su coqueta esposa, gusta más de la Quinta Avenida de Nueva York que de ningún otro lugar en el mundo. Pues bien, una y otra vez los acontecimientos pasan y la ira persiste.”
• “Primero, argumentaron que sólo se trataba de una estrategia para acumular poder ante el magro 22% que lo depositó en el sillón de Rivadavia, el 25 de mayo de 2003. Cuando se consiguiera un acuerdo con el FMI que le asegurara una mínima supervivencia la cosa cambiaría. Sin embargo, en agosto de 2003 se firmó el acuerdo y la virulencia continuó en avance”.
• “Luego, se adujo que el peso de la deuda externa era tan inmenso que sus recurrentes enojos eran actuaciones para ganar mayor poder de negociación. En febrero de 2005 se cerró la negociación con el FMI, con un 75% de adhesión, lo cual fue considerado como todo un éxito presidencial. Sin embargo, tras unos pocos días de buen humor, la ira siguió bien alimentada y con similares frecuencias de aparición.
• Allí se lanzó el plebiscito para octubre, el que justificó la creación de nuevos enemigos a muerte a quienes cuerear en público. "El Presidente necesita convalidar en las urnas su verdadero apoyo popular y hasta que no lo logre no puede bajar los brazos", aducían los observadores más esperanzados. Las elecciones de octubre de 2005 fueron ganadas por el Presidente sin discusión. Pero, tras unos días de descanso y buen humor, la ira volvió a su lugar para atacar; ahora, a los responsables de la antipopular inflación.”
• “En estos días, los últimos ingenuos parecieran estar cayendo en cuenta de la realidad: el Presidente no simula su ira, sino que la padece y la expresa”. (en referencia a las crecientes señales inflacionarias y a la impotencia oficialista para afrontar realmente el problema)

Sobre el aumento potencial de la ira del Presidente en función de la complicación de los problemas del país y sus nefastas consecuencias respecto a la búsqueda de soluciones:
• “Una pregunta que no necesita un psicólogo para ser contestada con ciertas probabilidades de acierto: ¿cómo será de grande la ira presidencial cuando el escenario internacional se complique y se acabe un contexto favorable nunca antes visto como el que le tocó en suerte durante su corta presidencia? El predominio de la iracundia es el peor ambiente para encontrar soluciones difíciles a problemas complejos.”


7. La soberbia de Cristina Kirchner

En este apartado transcribiré las referencias a la soberbia de Cristina Kirchner:

• Huevazos contra Cristina Kirchner en Catamarca
“La esposa del candidato oficialista fue recibida con un escrache en la provincia de Barrionuevo. Las entidad sindical 62 Organizaciones emitió un comunicado en la que la califican de "soberbia" y "pseudo peronista".
http://www.terra.com.ar/canales/politica/67/67460.html

• La mesa “Cristina Presidente”
“Qué suerte que Alberto Fernández la hace la campaña, a lo mejor no gana. A lo mejor tenemos suerte y no gana . Cristina Kirchner es autoritaria y soberbia.
http://64.233.169.104/search?q=cache:JjrsNNTJo3MJ:www.lapoliticaonline.com.ar/index.php%3Fpagetype%3Ddetail%26newid%3D4241%26seccion%3D8+cristina+kirchner+soberbia&hl=es&ct=clnk&cd=8&gl=ar
• La cuatro razones por las cuales Cristina Kirchner genera tanto rechazo (según Abolosojos. Ver referencia en http://www.lanacion.com.ar/varios/criticaListar.asp?nota_id=928525 )
“Pasaré a enumerarte las razones por las cuales la Dra Cristina K genera tanto rechazo. 1.- Su hiperbólica soberbia que, al decir de los sabios, es fruto de la ignorancia. ¿Qué es una persona soberbia? Un necio, un ignorante, un huero. 2.- Su vacuidad interior que, al decir de los sabios, la lleva a priorizar el parecer al Ser. De allí su rostro siliconado, sus joyas, sus perfumes, sus gestos de diva autosatisfecha ¿Miren, miren, cuán bella soy? 3.- Su hipocresía que, al decir de los sabios, la lleva a ser falaz, simulando no conocer los mega actos de corrupción desde que su marido era intendente de la ciudad de Río Gallegos. 4.- Su autoritarismo, su pensamiento único, su intolerancia, su negación del Otro (fruto de su ignorancia), que, al decir de los sabios, la lleva a la autodestrucción y consecuentemente, al ser política y eventual funcionaria, a la destrucción de la paz social, al enfrentamiento entre nosotros, a la división del pueblo argentino en categorías perimidas (gorilas/peronistas burgueses/proletarios, etc)”.
• La soberbia mesiánica de Cristina Kirchner (según Tease. Ver referencia en http://www.lanacion.com.ar/varios/criticaListar.asp?nota_id=928525 )

“Cristina K da lastima...Habla con tanta SOBERBIA, que se cree JESUS. Miren con detalle lo que dijo: "Capitalistas del mundo HACEOS cargo"..."Ahora compañeros los invito a que compartamos el pan y sigamos intercambiando reflexiones".
“....Cristina K es soberbia, lo cual es condenable, pero mucho peor es ser soberbio sin razón...”
“ Cristina K es una persona soberbia y arrogante. Aún cuando pretende mostrarse clama y pacífica se adivina la ira contenida, una personalidad volcánica a punto de estallar”

8. La ira de Néstor y la soberbia de Cristina: una síntesis

Pues bien, ¿qué queda entonces luego de la pequeña búsqueda? (por cierto realizada sin que se nos demande demasiado esfuerzo)
Evidentemente los “pecados” de ira y de soberbia de la pareja presidencial (y, al mismo tiempo, presidenciable!) resultan tan salientes que una vez advertidos resulta difícil ignorarlos. Si a modo de síntesis hubiera que enumerar las implicancias políticas de los rasgos de carácter que se vienen analizando, cabría destacar:

• Creerse el dueño único de la verdad.
• Desconocer la existencia del otro, con la consiguiente implicancia de cerrarse a entablar cualquier tipo de diálogo con la oposición y ver enemigos en todos lados, sean los medios, las empresas, las corporaciones o simplemente, ‘aquellos’ (los innombrables, “los fantasmas que viene del pasado.)
• Negar la existencia de cualquier tipo de realidad adversa
• Creerse el garante único y exclusivo de la institucionalidad, incluso pretendiendo que hasta resulta legítimo violarla para garantizarla.
• Alimentar el peligroso sueño de la hegemonía.
• Alimentar el peligroso sueño del mesianismo.
• Exacerbar una visión maniquea del mundo y de la política, donde existen héroes y villanos, hijos y entenados, los unos (ellos) y los otros (aquellos)
• Desde esa lógica paranoica y maniquea de la realidad, creer que la ira es una estrategia legítima para dar un “justo escarmiento a los infieles y sacrílegos que osan cuestionar el dogma de los que se autoproclaman como defensores irremplazables de toda forma posible de bien político e institucional.”
• La pertinaz tendencia a confundir justicia con venganza y revanchismo. Al respecto, resulta ejemplificadora la observación que oportunamente formulara Elisa Carrió a propósito del episodio en que el presidente Kirchner le ordenara al General Bendini retirar los cuadros de Videla y Bignone en aquel famoso acto del Colegio Militar; cuando decía: la justicia debe ser austera, nunca jactanciosa, pendenciera ni demagógica”

9. El bifronte o el camaleón

En su interesante columna de opinión del diario Perfil, recientemente publicada, (http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0187/articulo.php?art=2065&ed=0187 ) el periodista Jorge Fontevecchia nos remite al mito de Jano, el dios bifronte de la mitología romana, para alegorizar, e intentar despejar, el extraño intríngulis de la continuidad del cambio propiciada por los eslóganes de campaña antes señalados.
Para concluir este trabajo se propone una ligera variación sobre la alegoría de Fontevecchia. Conforme a esto, el verdadero bifronte no estaría representado por la continuidad en el cambio (o el cambio dentro de la continuidad) que el oficialismo propone, sino porque el matrimonio de Néstor y Cristina Kirchner (quién a la postre parece ser la verdadera entidad que nos gobierna) es, en sentido estricto, el bifronte.
Desde tal perspectiva, resulta difícil separar entre la ira de Néstor y la soberbia de Cristina porque (y no hace falta ser demasiado perspicaz para descubrirlo), detrás de la ira del Presidente anida una alta cuota de soberbia, en la misma medida en que -como también se dijo- la ira de Cristina parece una emoción contenida siempre a punto de estallar (cuando no estalla) mientras permanece agazapada bajo la máscara de la soberbia.
De tal modo, si el anterior análisis contuviera alguna apreciable fracción de acierto, tal vez la metáfora mitológica del dios Jano, transmutando su rostro a lo largo del tiempo en la continuidad o el cambio, en Néstor o en Cristina, deba ceder lugar a otra analogía mucha más pedestre pero no menos acertada: la del camaleón.
Entonces, arribaríamos a la dramática conclusión de que el verdadero dilema entre la continuidad y el cambio, no es más que una expresión abstracta para referirse a esa incesante oscilación entre la ira y la soberbia, de un gobierno que -quizás como ningún otro- supo resolver en la realidad política el viejo arcano filosófico de la pluralidad dentro de la unidad.
Ojalá que, para bien de todos los argentinos, detrás de ese temible bifronte también se escondan virtudes que desde nuestra burbuja de simples ciudadanos aún no atinemos a adivinar. Nunca más justo sería entonces el deseo de que el análisis del presente trabajo estuviera profundamente equivocado.













Soy Federico González

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